RuidosenSantiago (en estas calles un gato perdió seis vidas)

lunes, 9 de abril de 2007

LA VALENTIA DE LUCHAR POR LO QUE QUIERO.


El otro día un personaje jubilado del ejército que apareció de repente me dijo que en la vida había que trabajar y no dedicarse a cometer locuras. Casualmente por esos días estaba terminando de leer un libro de Mario Benedetti que se llama “La tregua ” y ahí el autor relata la historia de un hombre de 49 años que esta a punto de jubilarse del trabajo al cual le dedico toda su vida y que se enamora de una joven de 23 años llamada Laura Avellaneda, que llega como practicante al área de inventarios. La verdad es que en este momento estoy escribiendo pensando en contar una experiencia muy linda y como nunca he vivido.

¿Por qué hay personas que una vez que encuentran la felicidad deciden abandonarla para seguir viviendo una rutina que al final termina consumiendo sus vidas?

El protagonista de la historia de Benedetti se caso a los veinte años y un par de años antes de los treinta ya era viudo, y distrajo su vida con aventuras pasajeras con la cajera del supermercado o con mas de alguna apoderada del colegio de uno de sus hijos, pero jamás pudo borrar el amor por su difunta esposa, no pudiendo enamorarse de nadie mas hasta los 49 años cuando apareció esta joven muchacha. Martín Santomé siempre vivió una rutina que lo sumergía en tratar de comunicarse bien con sus hijos que bordeaban entre los 19 y 24 años, conocer mujeres para aventuras basadas netamente en el plano sexual y obviamente su trabajo de toda la vida como escritor de inventarios. Me llama la atención este ultimo punto y me da vueltas en la cabeza; “escritor de inventarios…” y luego me pregunto: ¿Cómo este señor escribiendo todos los días de su vida un inventario, no se cuestiono en algún minuto la rutina de su vida y no pensó en el inventario que haría en algún minuto de todos los años haciendo lo mismo?
¿Cómo este señor no se decidió en algún minuto a hacer un cambio en su vida? Y después de pensar un poco me llega la respuesta a mis preguntas, la respuesta es Laura Avellaneda, que no es más que el amor representado en esta chica y el amor que pudo inducir recién a los 49 años de Martín Santomé cambios radicales en su vida.



Mi decisión esta tomada y honestamente no soy un Martín Santomé.


Un par de meses atrás la vida me puso mi propia Laura Avellaneda, la vida me enseño que la felicidad esta allá afuera , mas allá de las fronteras, y la clave de la vida no es quedarse ahí juntando horas, días y años que solamente te embarcan a una rutina que algunos llaman estabilidad o seguridad, la vida a mis 24 años me sugiere luchar por lo que amo, me sugiere armarme de valor para ir en busca de la mujer que hoy me motiva a comenzar una vida nueva, la vida me a dado la oportunidad de hacer algo por mi, la vida me dice que para ser feliz hay que luchar, hay que ser valiente y no dejarse amedrentar por un montón de cobardes que han visto pasar su propia felicidad por encima de sus narices y no han hecho nada por que es mas “seguro” ver la televisión echado en su sillón comiendo comida chatarra mientras lloran con el final de “Titanic” una y otra vez y no son capaces de vivir su propia historia de amor. Yo ya tome la decisión, y esa decisión es luchar por la persona que amo sin importarme que algunos hablen y me critiquen, sobre todo aquellos que sufren de acidez espiritual.


Hey cubanita!!! ¿Te he dicho lo que significas para mi? creo que si , verdad?